Las intervenciones se realizaban en un domicilio de Castro Barros al 600. El lugar carecía de las mínimas condiciones de seguridad y además, las realizaba gente que no contaba con el título habilitante.

U na organización dedicada a la realización de castraciones ilegales fue desbarata en el barrio porteño de Almagro por la Policía de la Ciudad y la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (Ufema).

Las seis personas que allí se desempeñaban terminaron imputadas por los delitos de “usurpación de titulo y honores” y por actos de crueldad animal.

“Las prácticas las realizaba gente que no contaba con el título habilitante, en un lugar no habilitado que carecía de las mínimas cuestiones de seguridad y protección sanitarias y de profilaxis veterinaria”, aseguró el fiscal Gonzalo Viña.

Esta conducta no sólo “ponía en riesgo a los propios animales”, sino también “a la sociedad” pues “se generaban residuos patogénicos que eran dispuestos ilegalmente como si se trataran de residuos domiciliarios”, dijo.

Todo comenzó ayer a partir de una denuncia, en virtud de la cual la Ufema dispuso la realización de una inspección que llevó adelante la División Sumarios y Brigadas de Prevención de la Comuna Vecinal 5, en coordinación con el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios y con la intervención de la Gerencia de Sanidad Animal de la Agencia de Protección Ambiental y de la Dirección General de Control Ambiental y del Senasa.

“Al ser inspeccionado el lugar se verificó efectivamente que se encontraban en fila gran cantidad de personas con sus animales a la espera de ingresar al domicilio denunciado, y al identificarse los agentes gubernamentales y el personal policial, les fue obstruido el acto inspectivo”, informó la fiscalía de la Ciudad.

Al tomar conocimiento de esta situación la juez de turno a cargo del Juzgado PCyF 4, dispuso la realización de un allanamiento en la misma tarde del sábado.

Durante este operativo, “se identificó a seis personas que llevaban adelante la actividad delictiva, quienes en ningún caso resultaron ser médicos veterinarios matriculados y con título habilitante”.

Además, estas personas tampoco contaban con habilitación o permiso expedido por la Ciudad de Buenos Aires o algún organismo competente.

En el lugar se secuestró “gran cantidad de medicamentos veterinarios, agujas, inyecciones e instrumental quirúrgico”; así también como bolsas negras con “residuos patogénicos derivados de las prácticas ilegales a los animales” en su interior.